Una vez que hemos determinados que el
conocimiento tiene diversos matices y que, dicha multiplicidad de variedades,
no le resta validez a los productos y resultados del conocimiento en sus
diferentes aspectos, nos percatamos que la investigación científica debe
recargarse en la lógica para encontrar un adecuado proceso y estructuración en
la utilización del método científico, que le define. Entendemos a la lógica
como la ciencia que estudia las formas de los pensamientos como medio para
lograr la corrección y verdad de los mismos; así, afirmamos que el objeto de
estudio de la lógica, son los pensamientos. En este sentido, la lógica formal,
es la parte que se encarga únicamente de validar el aspecto sintáctico de los
pensamientos, es decir, su forma. La lógica formal ostenta como principal
tarea, la determinación de las especies de pensamientos, las leyes que rigen su
estructura, la posibilidad de lograr inferencias válidas.
En un aspecto cotidiano, la lógica permite
ordenar la manera en que estructuramos pensamientos, para estar en aptitud de
expresarlos claramente, hacer interpretaciones o deducciones correctas y
asumir, de esta forma, una posición crítica ante hechos que se nos plantean.
Con mucha mayor razón, la lógica permite utilizar sus beneficios dentro de
cualquier investigación, incluyendo la científica, para definir esquemas
válidos y correctos para arribar a los objetivos de nuestra tarea
investigadora. Esto lo entiendo como el hecho de sentar las bases adecuadas
para llevar al cabo la investigación jurídica, de carácter científico, bajo un
procedimiento racional, con la utilización de las herramientas proporcionadas
por la lógica. Este procedimiento racional, que podrá utilizarse de forma inductiva
o de forma deductiva, le permite al investigador crear un marco conceptual
claro, real, exhaustivo, flexible y sólido a la vez, brindando descripciones
precisas y explicaciones válidas, apuntando a la Teoría de la mejor inducción,
misma que determina su legitimidad dentro de un grupo de investigadores,
abarcando la mayor cantidad de elementos explicativos y aceptados.
Como herramientas de la lógica en la
investigación científica, se nos ofrecen los principios lógicos, que son
verdades formales y de validez universal.
Los principios son: 1) Principio de Identidad que señala que “X=X” o lo
que es lo mismo decir, cualquier cosa tiene identidad consigo misma; 2)
Principio de No contradicción que señala que “No es posible X y al mismo tiempo
no-X”; y 3) Principio de Tercero Excluído que se anota como “X o no.X”, o sea,
no hay una tercera posibilidad entre dos proposiciones contradictorias.
Considero que la utilización de estos
principios lógico formales, como herramientas, nos brindará coherencia,
exhaustividad y validez a nuestra investigación científica en el ámbito del
Derecho.
Sin embargo, una pregunta aborda mi
pensamiento: si la utilización de la lógica formal es de gran ayuda en la
investigación científica y la lógica formal únicamente se ocupa de la estructura
del pensamientos, mas no en su contenido, entonces, ¿la investigación
científico jurídica deberá ser enfocada únicamente hacia un aspecto meramente
formal para que sea estimada como válida o se podrá emitir el aspecto crítico y
valorativo del investigador sin restar esa esencia lógica a nuestra
investigación? Tentativamente podré afirmar que el investigador no es que
pueda, sino que debe emitir sus opiniones y ponderar el contenido axiomático y
valorativo de su investigación y su proceso racional para estimarse de gran
valía su investigación.
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